Friday, February 12, 2010

MIES VAN DER ROHE


Rafa Ponce 12-02-2010

Si usted pasa por una tienda de muebles y se enamora del sillón Barcelona, sepa que este se creó para el pabellón alemán de la Exposición Universal de Barcelona del año 1929, por el arquitecto y diseñador alemán Ludwig Mies Van Der Rohe (Aquisgrán, 1886 – Chicago, 1969), ojo repito creado en 1929 ?... no no, no está comprado usted un mueble de rabiosa vanguardia, aunque no lo parezca es todo un clásico, que debe ostentar un récord de ventas, solo igualado por algún otro de la misma escuela, la Bauhaus, de la que fue director entre 1930 y 1933.

Hijo del propietario de un taller de cantería, terminar sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios a los 15 años, trabaja como delineante cuatro años en tiendas y talleres de Aquisgrán y posteriormente se incorporar al estudio de arquitectura de Bruno Paul, donde recibe el primer encargo como arquitecto, la casa del profesor de filosofía Alois Riehl en Berlín, este le introduce en los círculos intelectuales, artístico, industriales y financieros alemanes, de donde posteriormente le surgirán muchos encargos.

Trabaja con el conocido arquitecto Peter Behrens, donde coinciden nada menos que con Walter Gropius, Adolf Meyer y aunque por poco tiempo con Le Corbusier, prácticamente se juntan los padres de la arquitectura del siglo XX.



Tras la primera guerra mundial en 1929 Mies recibe el encargo de proyectar el Pabellón de Barcelona, consistía básicamente en un salón protocolar y su diseño la convierte para mi gusto en la obra de arquitectura más innovadoras del siglo XX, digamos que sienta las base del racionalismo o funcionalismo arquitectónico, estilo que predominaría en el siglo pasado y predomina en lo que va de este. De extrema simplicidad y composición, pero de unas perfectas proporciones, dificultad máxima de la arquitectura actual, que en este edificio tiene una respuesta sublimes, así como la resolución de los sistemas constructivos, llegando hasta los más pequeños detalles.

Posteriormente recibe innumerables encargos entre ellos los conocidos rascacielos como el Seagran en New York o los apartamentos Lake Shore Drive en Chicago que son otras lecciones maestras de arquitectura contemporánea, pero yo me quedo con el pequeño pabellón, me cautivó su luz, sus materiales, sus detalles de acabados, su mobiliario y no me canso de repetir sus proporciones, además de ser una arquitectura humana de las que no empequeñece al hombre, al contrario de rascacielos, catedrales y demás obras faraónicas.

“No quiero ser interesante. Quiero ser bueno” dijo en una ocasión y esa frase refleja a la perfección su trabajo.

Sunday, February 7, 2010

EL FORMALISMO FUNCIONAL DE EDUARDO TRUJILLO



Rafa Ponce
Málaga 7-02-2010

Se mueve Eduardo dentro de la corriente formalista surgida en la década de los 60 como movimiento que rechaza el espiritualismo y el informalismo. Su obra tiene la austeridad como característica principal a la que se unen forma y contenido, digamos que el minimalismo es su máxima expresión con rechazo expreso a todo lo emocional que por ejemplo rodea al expresionismo abstracto y el informalismo.

Tiene la creencia que los valores estéticos pueden sostenerse por su cuenta, aislado de otras consideraciones éticas y sociales. Dándole importancia a la forma, la composición, los colores o la estructura, aunque todo precede a la función, máxima racionalista o funcionalista donde ya es conocido que el hombre y su bienestar son su eje principal.

Dentro de estos postulados algunos heredados o fuertemente influenciados por su profesión como arquitecto, se concentra esta novedosa propuesta que nos hace Eduardo en su reciente obra.

 
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