
Rafa Ponce 12-12-09
Como todos los años el día 7 de Diciembre abrió la temporada la Scala de Milán, en esta ocasión tuvimos la oportunidad de ver la archiconocida Carmen del compositor francés Georges Bizet, bueno por supuesto me tuve que conformar con verla en las transmisiones digitales que tan estupendamente nos ofrecen los cines Yelmos desde hace unos años, por ponerles en antecedente una entrada en la Scala aparte de ser imposible de conseguir para esta ocasión, oscila entre los 50 y 2000 euros , lástima que en España no tengamos una cadena similar a la franco alemana Arte que siempre está en la vanguardia de las retransmisiones de eventos culturales de esta magnitud, y que como no la daba en directo, creo sin riesgo a equivocarme que retransmitir una ópera de estas dimensiones es bastante más barato por ejemplo que dar un Valencia Español de futbol.
Entre los personajes que asistieron destacaron el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, así como el autor del libro "El Código da Vinci", el escritor estadounidense Dan Brown y el también conocido escritor italiano Umberto Eco. En la entrada las manifestaciones de todo tipo que ante la repercusión mediática del acontecimiento son habituales, pero este año se han intensificado en número y en agresividad. El paro y la crisis imponen sus reacciones. Los asistentes recibieron insultos de todo tipo; la policía se enfrentó a los manifestantes.
La dirección de la obra ya presagiaba el éxito, Daniel Barenboim es hoy día la mejor batuta de este planeta y su sola presencia me hacía pensar que sin duda sería una gran tarde. Su apuesta personal por la joven mezzosoprano georgiana Anita Rachvelishvili, de 25 años en el papel de Carmen, desconocida en su primera actuación como protagonista. A pesar de su falta de experiencia, la potente voz no tiembla ante la tensión, «quizá por eso me escogieron para interpretar Carmen, porque he trabajado mucho, y he pasado tantas cosas en mi país, que es difícil que una situación me asuste», a quien acompañaba en escena el tenor alemán Jonas Kaufmann, de 40 años, que finalmente interpretara a don José, después de que una indisposición hiciera dudar de su participación, pletórico, con una voz impresionante. El uruguayo Erwin Schrott fue un notable Escamillo y Adriana Damato una buena Micaela.
Otra gran apuesta de Barenboim fue la dirección escénica con la visión trasgresora de la joven directora siciliana Emma Dante, famosa por la excomunión que se ganó tras su espectáculo «Los monos». Hizo una versión contemporánea y algo surrealista de la trágica historia de amor entre la gitana empleada de la Tabacalera de Sevilla y el cabo navarro del Regimiento de Dragones de Alcalá don José, donde las cigarreras aparecen en principio vestidas de monjas y una vez libres en la plaza se despojan del hábito para entregarse a un loco, desenfrenado y erótico juego bañándose apiñadas dentro de una fuente, «Las cigarreras vivían en una fábrica monacal carcelaria», justificó Dante a los medios, detalles como el de un Cristo desclavado y lanzado violentamente al suelo y la novedad final de la violación de Carmen a manos de don José instantes antes del crimen hacen que lejos quedaran Sevilla, las castañuelas, y el ambiente festivo e irónico que siempre ha caracterizado la representación lírica de esta obra de Bizet, digamos que no era una Carmen española sino una Carmen universal. Con esta revolución la directora siciliana dijo no querer provocar sino mostrarla con otros ojos. «Como decía Pasolini, si el público se espera algo del espectáculo, ese algo no es nuevo. Todo está en encontrar ese algo dentro de nosotros. Por eso espero que los espectadores lleguen libres, sin preconceptos», declaró en una entrevista.
En fin que se alinearon los planetas y el resultado fue una maravilla, como nunca me había apasionado una ópera, los aplausos, bravos y lanzamientos de flores para Anita Rachvelishvili y Jonas Kaufmann, así como para la orquesta y coros de la Scala y el director Daniel Barenboim para mi el gran triunfador y como no podía ser de otra manera, división de opiniones con los aplausos por encimas de los abucheos del sector conservador milanés para Enma Dante, no hay ningún espectáculo en el mundo que levante las pasiones de la ópera, pero esto demuestra que sigue viva. Destacar también como Barenboim convencido del trabajo de Dante, mostró su solidaridad al llevarla personalmente al escenario arropándola ante el público, sujetando su brazo estrechamente mientras ella apoyaba la cabeza en el hombro de él. Como de costumbre un personaje grandioso tanto en lo artístico como en lo humano. ¡Bravo Barenboim!




