
Rafa Ponce
Málaga 7-02-2010
Se mueve Eduardo dentro de la corriente formalista surgida en la década de los 60 como movimiento que rechaza el espiritualismo y el informalismo. Su obra tiene la austeridad como característica principal a la que se unen forma y contenido, digamos que el minimalismo es su máxima expresión con rechazo expreso a todo lo emocional que por ejemplo rodea al expresionismo abstracto y el informalismo.
Tiene la creencia que los valores estéticos pueden sostenerse por su cuenta, aislado de otras consideraciones éticas y sociales. Dándole importancia a la forma, la composición, los colores o la estructura, aunque todo precede a la función, máxima racionalista o funcionalista donde ya es conocido que el hombre y su bienestar son su eje principal.
Dentro de estos postulados algunos heredados o fuertemente influenciados por su profesión como arquitecto, se concentra esta novedosa propuesta que nos hace Eduardo en su reciente obra.
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