
Rafa Ponce 17-03-2010
Estoy hoy domingo enclaustrado por la lluvia en mi casa, enfrascado entre internet, mis libros y mi música, la mayoría clásica que es la que más me interesa a esta altura, de fondo escucho “El Muro” ópera rock del grupo británico Pink Floyd y recuerdo como años atrás, allá por los años 70, habían sido para mí sin lugar a dudas el grupo más importante en el panorama mundial del rock.
Formación compuesta por los guitarristas Roger Waters líder indiscutible y David Gilmour, el batería Nick Mason y el teclista Rick Wright, después de que el líder anterior, el guitarrista Syd Barrett la dejara por problemas con las drogas y anterior a este, el también guitarrista Bob Klos, parece ser que por presiones familiares.
Conozco la banda a partir fundamentalmente de álbum The Dark Side of the Moon (1973) que junto el Wish You Were Here (1975) según la crítica especializada son los dos discos mejores del grupo. A partir de ahí me hago fan incondicional de ellos,que para mí, ojo no para los especialista, llega a la cúspide de su carrera en la era Waters, con “El Muro” y sus megas representaciones, que aun hoy no han sido superadas se lo puedo asegurar por nadie. Comenzaba el espectáculo y una legión de obrero ayudados por enormes grúas, construían un muro de enormes dimensiones el cual al final era destruido con sonido sensorround y se venía abajo en el mismo escenario, los recintos que elegían eran de enormes dimensiones, los estadios de futbol eran pequeños, en Paris el Parque de los Príncipe no sirvió y lo montaron en el solar de unos antiguos mataderos, en Berlín en la franja que quedó libre después de la caída del muro. La música era sonido quintafónico, cuatro torres enormes de altavoces y un zepelín flotando en el cielo de donde surgían los efectos especiales. La obra fue llevada al cine en una película con guión de Roger Waters y dirección de Alan Parker, con ilustraciones inolvidables del inglés Gerald Scarfe, teniendo como actor protagonista al fundador de Boomtown Rats y promotor de los conocidos conciertos por Africa, Live Aid en 1985 y Live 8 en el 2005, Bob Geldof.
El protagonista Pink (Bob Geldof) está enfermo mentalmente debido a los traumas que la vida le va deparando: La muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial, la sobreprotección materna, la opresión de la educación británica, los fracasos sentimentales, la presión de ser una figura famosa en el mundo de la música, su controvertido uso de drogas sumado a su asma, etc., son convertidos por él en "ladrillos de un muro" que lo aísla, construido con el fin de protegerse del mundo y de la vida, pero que le conduce a un mundo de fantasía autodestructiva, ese según Waters era el argumento.
Para mi fundamentalmente era una dura crítica al mundo actual, que desde la escuela te va convirtiendo en un ladrillo para formar parte del muro en el que se sustenta lo que hoy llamamos “el sistema”, ayudados por los regímenes que velan por salvaguardarlo, que no dudan cuando lo ven peligrar de llevarnos incluso a guerras absurdas, en las que el capital saca su provecho y el pueblo llano paga con su sangre (se nota las secuelas que dejo en Waters la muerte de su padre en la 2º Guerra Mundial), para colmo nos montan esta sociedad consumista que termina esclavizándonos, como siempre en beneficio del capitalismo, padre omnipotente del sistema.
A continuación publicaron The Final Cut, siguiendo la línea del anterior, donde vierten críticas a la guerra de las Malvinas y hacen alusión a una posible guerra nuclear. Con este se acaba la era Waters y empieza la de Gilmour marcada por demandas judiciales entre ellos, lo que la hace más gris, no comparable a la del insoportable perfeccionista Waters.
En 1985 vino la ruptura primero de Rick Wright con el grupo (es curioso que este participo en “El Muro” contratado, no como miembro de la banda, hecho que le hizo ser el único de los cuatros que ganó dinero, ya que estos conciertos eran todos deficitarios) y después con David Gilmour, hasta llegar a anunciar Waters la desaparición del grupo, a lo que el resto no hizo caso y provocó demandas de Waters que deterioraron mucho la relaciones entre ellos, Al final todo se apaciguó y tuvimos la suerte de verlos juntos de nuevo el 2 de julio de 2005 en el concierto Live 8 en Londres.
Sin duda fue este grupo con su rock sinfónico, el que me hizo interesarme por la música clásica a la que me enganché rápidamente, pero sin olvidarlos, porque para mí forman parte del mundo de los clásicos.
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