
Johannes Brahms
Rafael Ponce 29-11-2010
De los tres últimos conciertos de la OFM me quedo con las cuatro meditaciones para orquesta que conforman la L´Ascension de Olivier Messiaen, la 4ª Sinfonía “Romántica” de Bruckner y la 2ª Sinfonía de Brahms.
Llegué al concierto del 15 de Octubre con el convencimiento de que descubriría una nueva música con la que todavía no había conectado, la determinación tan decidida de cerrar la noche con L´Ascension me decía interiormente que esta obra me introduciría en el mundo musical de Messiaen (1908-1992), nacido en Aviñón, organista y compositor, influenciado por el canto gregoriano, la música hindú,y la de Stravinsky. Militó en el ejército francés durante la II guerra, fue capturado en 1940por las tropas alemanas e internado en un campo de concentración en Silesia (Polonia) donde compone su obra de cámara más conocida el “Cuarteto para el fin de los tiempos”, casualmente encontró en el campo a un clarinetista, un violinista y un cellista, hecho que condicionó la formación del cuarteto, marcado por las numerosas calamidades que pasó en esta etapa.
El estreno de L´Ascension se produjo en París en 1934 con una gran acogida por parte de público y crítica. Católico practicante, la fe católica gravita siempre en su música, a pesar de que esta obra es para tocarla en conciertos y no para la liturgia, tiene una gran espiritualidad que nos recuerda la música netamente religiosa, una obra que nos aísla y nos llega muy adentro, trasladándonos una paz interior que nos conmueve . Un magnífico concierto, con una fría acogida, como siempre ocurre con las obras contemporáneas, a las que ya va siendo hora se le vaya prestando atención, para que la música como todas las artes evolucione, no podemos anclarnos solo en el romanticismo y el clasicismo, hay que descubrir cosas nuevas.
El 29 de Octubre teníamos una primera parte con el conocidísimo concierto para violonchelo y orquesta del checo Dvorák (1841-1904)con Tatiana Vassiljeva que con su Stradivarius hacia su presentación en el Cervantes, obra de gran dificultad, no falta en el repertorio de ninguno de los grandes en este instrumento, recuerdo especial para Jacqueline du Pré (1945 -1987) referencia para mí en la interpretación de esta obra, la joven Tatiana estuvo muy segura y compenetrada con la orquesta, deleitándonos con un Adagio maravilloso. Versión de un gran nivel como ya nos tiene acostumbrado la OFM, dirigida esta vez por el mejicano Enrique Diemecke.
La segunda parte del concierto nos regalaba la interpretación de la 4ª sinfonía de Antón Bruckner (1824-1896), nacido en Austria, hijo mayor de siete hermanos, su padre era maestro de escuela, sacristán , cantor y organista, aprendió de él a tocar el órgano su instrumento preferido junto al violín, su primera composición importante después de acabar sus estudios fue la Misa en re menor, en una época en que la música se hallaba dividida en dos mundos irreconciliables, el de Wagner y el de Brahms, se decanta por el del primero sobre todo cuando dedica a Wagner su tercera sinfonía ,motivo este que le hace ser blanco de feroces críticas de los antiwagnerianos. De su cuarta sinfonía titulada “Romántica” hay unas cinco versiones conocidas, la original aun hoy se sigue sin estrenar, ni publicar, la que escuchamos es la revisada por Novak para mi gusto la mejor de las que conozco.
Soberbia fue la interpretación de la OFM, dirigida magistralmente por Diemecke, que maravilla de sinfonía, que sonoridad, la música en todas sus dimensiones, Comienza con una suave y lejana melodía de una trompa a la que continua un crescendo majestuoso que rompe finalmente con unos metales en los que sobresalen los trombones de forma diría yo que solemnes, no por las repetidas audiciones deja de ponerte los pelos de punta, en especial cuando como es esta ocasión lo escuchas en directo. Una orquestación inigualable dentro de la línea musical que comenzó en su tercera sinfonía. Cosas de esta vida, el día de su estreno el público disconforme fue abandonando la sala en la que terminaron quedando un grupo muy reducido de personas, entre ellos un joven Gustav Mahler que era un ferviente seguidor de Bruckner. De una duración aproximada de 68 minutos, los asistentes disfrutamos de una noche muy grande, de las que no se olvidan.
Sinfonia nº4 - mvto.-1º Bruckner
Schumann y Brahms, junto a la jerezana Nuria Núñez fueron los protagonistas de la noche del día 5 de Noviembre. Robert Schumann (1810-1856) nacido en la ciudad alemana de Zwickau, amante de las letras, su padre era editor y librero, a los 14 años escribe un ensayo sobre la estética de la música, es atraído por esta en 1819 después de presenciar la ópera “La Flauta Mágica” de Mozart, fundó la revista musical ”Neue Leipziger Zeitschrift für Musik” su inestabilidad personal le hacen un modelo perfecto del romanticismo alemán que según la musicóloga Ana Nuño creó el mito del genio precoz, muerto en el umbral de la edad adulta o anulada sus facultades por la locura. Se casa con Clara Wieck, hija de su antiguo maestro, famosa pianista que había sido "niña prodigio" y a la que algunos consideran la mejor del siglo XIX, precisamente la obra de esta noche es el concierto para piano y orquesta en la menor, estrenado brillantemente por su esposa en 1846 en Leipzig.
En un intento de suicidio Schumann se arrojó al Rin siendo afortunadamente rescatado a tiempo, pero ya no recuperaría la cordura, internado en una clínica privado muere el 29 de julio de 1856 a los 46 años, a partir de su muerte su mujer hace una gira por todo el mundo para dar a conocer su obra.
El argentino Nelson Goerner hizo una interpretación del concierto de piano muy brillante y aplaudida por el público, perfectamente acoplado a la orquesta que ralló a gran altura, dirigida magistralmente por Edmon Colomer.
Veinte años después de su primera sinfonía, el alemán Johannes Brahms (1833-1897) en un corto espacio de tiempo escribe la 2ª Sinfonía en re mayor. Creo que su más genial obra, para mí una de las piezas cumbres del romanticismo. Pianista y compositor, influenciado por Mozart, Haydn y sobre todo por Beethoven, fue el romántico más clásico, esto no gustó mucho en Alemania y se vió obligado a trasladarse a Viena en 1862 donde escribe lo mejor de su obra, entabló gran amistad desde joven con el matrimonio Schumann que le ofreció su hospitalidad, empezó a tener fama a raíz de los grandes elogios que recibió en la revista Neue Leipziger Zeitschrift für Musik de Robert que llego a decir de él "estaba destinado a expresar idealmente su época".
La interpretación de la OFM fue de muy aceptable, luciendo sobre todo en sus secciones de cuerda, creo que la cuerda es el fuerte de esta orquesta, casi a la misma altura rayan las maderas, pero creo que los metales no están a la altura de los anteriores, pero eso es una opinión mía y advierto que solo soy un aficionado, pero es lo que percibo desde mi localidad.
Apoteósico para mí el adagio, creo que de una profundidad y un sentimiento que me corta la respiración, invito a todos a escucharlo repetidamente. Al final otra gran noche como todas las anteriores y es que esta temporada con Colomer las cosas van rodando casi a la perfección.
Sinfonía nº 2 -2º movto. Adagio - Brahms
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